T-MEC puede perder prioridad para Trump tras las elecciones, prevé Watson
Daniel Watson ve dos escenarios para la revisión del tratado y poco probable un alivio a aranceles al acero y aluminio antes de que acabe el año.

La revisión del T-MEC puede perder prioridad para Donald Trump después de las elecciones intermedias de Estados Unidos, según planteó Daniel Watson, exfuncionario de la Oficina del Representante Comercial estadounidense (USTR), en una conversación con integrantes del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), reportada por Expansión. Watson explicó que los problemas internos y otros asuntos internacionales podrían ocupar la atención del presidente durante los próximos dos años.
El análisis distingue entre continuidad y urgencia. En el primer escenario, el USTR seguiría trabajando con el gobierno mexicano y registraría avances, pero sin una gran presión para cerrar el proceso. En el segundo, Trump vería en el tratado una oportunidad de presentar un logro propio y podría querer concluir la revisión en sus términos antes de que otra administración reciba el crédito. Watson dejó abiertas ambas posibilidades y señaló que contar con más tiempo no sería necesariamente negativo, porque aún hay temas que requieren análisis.
Si los demócratas obtienen el control del Congreso, añadió, Trump podría enfrentar dificultades internas significativas. La consultora Integralia, citada por Bloomberg Línea, coincide en que el T-MEC seguirá vigente pero con incertidumbre prolongada: recuerda que la negativa de Estados Unidos a extender su vigencia por 16 años en julio de 2026 abrió un periodo de revisiones anuales, y que persisten desacuerdos sobre reglas de origen, insumos extrarregionales y participación china en las cadenas de suministro. El tratado conserva una vigencia de 10 años, hasta 2036.
En materia arancelaria, Watson consideró poco probable que México obtenga alivio a los aranceles de la Sección 232 antes de terminar el año, aunque no lo descartó. El alivio al acero y al aluminio es, dijo, la principal petición mexicana en esta etapa. “En ningún momento de la historia de Estados Unidos hemos concedido a nuestro socio negociador su principal petición a mitad de una negociación. No creo que eso ocurra antes de que termine el año. Podría ocurrir”, expresó. Reconoció que Trump puede decidir en cualquier momento.
Del lado mexicano, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha dicho que Estados Unidos reducirá las cuotas al aluminio y al acero después de las elecciones, aunque no hay fecha, según El Porvenir. Ebrard también señaló el 19 de octubre que la definición de Washington sobre la revisión se esperaría tras los comicios del 3 de noviembre, de acuerdo con Acento21.
Watson describió un esquema de negociación en dos fases que evolucionó con el calendario electoral: una declaración de principios generales en el corto plazo y negociaciones el próximo año sobre los temas difíciles, entre ellos reglas de origen, compromisos laborales y ambientales y seguridad económica. No descartó que la estructura cambie ni que el proceso tome más tiempo. Agrupó los objetivos estadounidenses en tres categorías: pendientes bilaterales, en los que reconoció avances importantes con México; componentes estratégicos, como la cooperación frente a China; y asuntos políticos, entre ellos el déficit comercial estadounidense con México.
Entre las preocupaciones de seguridad económica mencionó la percepción de algunos actores estadounidenses sobre programas como IMMEX, que, según ese punto de vista, podrían permitir que insumos chinos conserven una posición favorable en las cadenas que exportan a Estados Unidos.
Pese a las dificultades, Watson identificó oportunidades para las empresas mexicanas en el traslado de cadenas de suministro a Norteamérica y señaló que 2027 será un año importante. Para México, el mensaje es que la negociación podría extenderse y que los resultados dependerán tanto del calendario político de Trump como de los avances técnicos en los temas pendientes.



