FMI: la IA, un 'tsunami' lento para el empleo y las finanzas
La directora del FMI advirtió en Madrid sobre el efecto laboral de la IA y el riesgo de financiarla con deuda.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, describió la inteligencia artificial como un fenómeno de doble filo: ofrece eficiencia sin precedentes, pero plantea riesgos para el empleo y para la estabilidad financiera global. Lo dijo en Madrid, durante la Conferencia Internacional de Banca organizada por el Banco Santander, que este año se realiza en la Ciudad Financiera de la entidad, en Boadilla del Monte.
"La IA actúa como un tsunami en movimiento lento para el mercado de trabajo (...) es lento, pero es un tsunami al fin", afirmó, según Expansión. Georgieva precisó que el organismo prevé que en un horizonte de tres a cinco años el 40% de los empleos a nivel global se verán impactados, proporción que sube a 60% en las economías avanzadas. Infobae recoge además una aclaración de la funcionaria: "afectado" no equivale necesariamente a destruido, pues algunos puestos serán potenciados, con mayor productividad y salarios, y muchos otros serán redefinidos y exigirán nuevas capacidades.
En el mercado laboral estadounidense, dijo, uno de cada diez empleos ya requiere habilidades de IA y paga mucho más. Al mismo tiempo, se observa una reducción de los trabajos rutinarios de nivel inicial para los jóvenes y un aumento de empleos de servicios de baja cualificación. "El impacto neto es ligeramente positivo, pero la estructura del empleo cambia por completo", señaló. Según Infobae, la funcionaria sostuvo que ese cambio "ya comenzó".
El segundo frente de preocupación es financiero. Georgieva dijo observar con inquietud la euforia que busca convertir a la IA en la única pata que sostiene el crecimiento mundial, con inversiones financiadas a menudo mediante deuda de largo plazo y esquemas circulares. "Yo invierto en ti, tú inviertes en mí, todos estamos muy felices, excepto que si algo sale mal, podría ser un problema muy grande", advirtió. Recordó que las nuevas tecnologías tienden a sobreestimarse a corto plazo y subestimarse a largo plazo.
La directiva también habló de fragmentación tecnológica. Identificó a Estados Unidos, China e India como los principales productores en la cadena de valor de la IA y lamentó que Europa todavía no esté del todo entre ellos. Contrastó tres enfoques: el europeo, más centrado en la regulación para la seguridad pública; el chino, enfocado en el control; y el estadounidense, que consiste esencialmente en desatar la innovación. A su juicio, hace falta una solución coherente entre ellos. También dijo que la disponibilidad de energía marca diferencias entre países: a quienes la tienen les va mejor y a quienes no, los asfixia.
Por su parte, la presidenta ejecutiva del Santander, Ana Botín, subrayó que adoptar tecnología no equivale a desplegarla con efectividad: para hacerlo a escala hay que rediseñar procesos y dotar de nuevas capacidades al personal. En materia regulatoria defendió el principio de "mismos riesgos, mismas reglas": si un agente de IA interactúa con cuentas bancarias, maneja liquidez o administra datos privados, debe responder a la misma regulación que cualquier entidad financiera.
En el mismo encuentro, Georgieva sostuvo que la economía mundial ha sido extraordinariamente resiliente y señaló que el FMI prevé un crecimiento de 3.1%, resultado, dijo, de la mayor participación del sector privado, instituciones más sólidas en mercados emergentes y el dinamismo tecnológico.
Las advertencias del FMI se concentran en dos puntos: el ritmo al que cambiará la estructura del empleo y la solidez del financiamiento que sostiene el auge de la tecnología. Para los gobiernos, el reto planteado es preparar a la fuerza laboral y vigilar que el entusiasmo inversor no deje a la economía mundial expuesta si las expectativas no se cumplen.



